Cocina con absoluto derroche
En épocas de incertidumbre como la actual, además de sentirnos descentrados tenemos la tendencia de anclar nuestro pensamiento a lo apocalíptico. Los noticieros no nos dan tregua y la gente de la calle casi se conforma con repetir el desánimo. Esta repetición es una especie de convención social para mantenernos activos en el mercado del intercambio inter humano. Es como si cometiéramos un delito al no quejarnos y temiéramos ser estigmatizados de insensibles. Negarse, sin embargo, a ver lo que ocurre a nuestro alrededor tampoco es una buena fórmula porque es cierto que hay gente desconcertada que necesita urgentemente de apoyo, ilusión y una ingente cantidad de solidaridad. Solidad no reglada, no de ‘onegés’, solidaridad de mirada compartida, de cuidado, de sonrisa y de esperanza. Ayer, era domingo, mi espíritu se había levantado tranquilo aunque con un pequeño dolor de cabeza. Hice el café, su olor me despertó como siempre y me trajo a la mente tantos recuerd...