La nostalgia como visión de mundo
“nostalgia de sentir tu risa loca…” Somos seres irremediablemente anclados al pasado, es algo atávico y que justo por eso no se puede evitar. Se dice de vivir el presente –de eso ya he hablado y clasificado como una idea loca–, se dice de vivir proyectado o hacia el futuro, idea que no es loca pero que no se puede realizar sin una conexión con el tiempo actual. Y es por eso que siempre nos queda el pasado, siempre el pasado como problema. Ayer veía fotos de mi ciudad, de Caracas la bella. Alguno que no sea de allí dirá que exagero y que bella no es y tendrá razón: es caótica, peligrosa y sucia. Pero quien la ha vivido sabe de qué hablo. El caraqueño vive atado a su montaña que siempre y sin equivocarse le indica el norte, quizá por eso nos damos el lujo –muy a menudo- de perderlo. Vivir con esa montaña, vivir esa montaña vale todos los sacrificios, los peligros, los precios. Si tomas la Cota Mil , una autovía que la bordea hasta sacarte del valle puedes verla...